"Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada
época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material
dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder intelectual
dominante"[1]
(Marx & Engels, 1846).
En las dos últimas semanas tanto analistas
políticos, académicos, periodistas, y políticos han mostrado su malestar debido
a la intención del grupo el Comercio de adquirir EPENSA. El argumento esgrimido
en ambos lados del espectro político ha sido unísono. Tanto los representantes
de la derecha como la izquierda peruana han puesto en el centro del debate el
riesgo que esta transacción económica tendría para la "libertad de
expresión" ("libertad de prensa"). El argumento, por lo menos de
manera superficial, resulta bastante convincente y por lo tanto la sociedad en
su conjunto debería rechazar este intento de monopolización de la información.
Sin embargo, si trascendemos la superficialidad con la que se aborda al tema
podremos notar que la tan mentada "libertad de expresión" resulta
siendo un eufemismo, una excusa para defender los intereses comerciales de los
grandes "varones" de la industria de la información.
Liberales y "progres" parecen haber
confluido en una misma agenda política, el de defender los intereses económicos
de los propietarios de los medios de comunicación. Los ataques más duros hacia
la mencionada transacción comercial provinieron de periodistas y analistas
allegados al "Grupo la Republica Publicaciones S.A", el mayor competidor comercial del "Grupo
el Comercio". Con esta operación el "Grupo el Comercio" se acaba
de convertir en el más grande conglomerado comercial, controlando más del 70%
del mercado. Lo anecdótico es que
mientras los periodistas e intelectuales han mostrado su preocupación por el efecto
negativo que esta transacción comercial tendría sobre la "libertad de expresión",
el presidente del directorio (además de propietario) del "Grupo la
Republica" ha sido mucho más explicito en sus apreciaciones, así ante la
pregunta de un periodista sobre el efecto que hubiese tenido una posible adquisición
de EPENSA por parte del "Grupo la Republica" en la línea editorial de
"Correo" el diario insignia de EPENSA, ha manifestado que este era un
asunto puramente comercial pues para Mohme " la libertad de expresión se sustenta
en la libertad de empresa"[2]. Como
a cualquier capitalista, lo que le interesa al Sr. Mohme no es la libertad de expresión,
sino la libertad de multiplicar exponencialmente sus ganancias. Queda claro entonces que lo que está en juego
son asuntos meramente comerciales, estamos pues ante un típico caso de dos
empresas dominantes disputándose por incrementar su cuota de mercado, así que todo
el alboroto desatado por los empleados de Mohme en nombre de la libertad de expresión
no es más que una pataleta, una excusa para ganar algunos adeptos, y crear un
"clima de opinión" favorable a su intereses.
Basta echar una mirada a los medios de prensa
escrita, radial y televisiva, y podremos notar que la línea editorial del 99%
de ellos coincide de manera grotesca. No hay un solo periodista en la
televisión Peruana que tenga un discurso disidente y se atreva a cuestionar el
sacrosanto credo neoliberal. Los abanderados de la libertad de expresión (i.e.
Augusto Álvarez Rodrich, Rosa María Palacios) hacen mutis cuando el modelo hace
agua y la "tierra prometida" por el neoliberalismo es cada día más
esquiva. La radio tampoco ofrece muchas
alternativas, y la verdad da lo mismo un Chema Salcedo, un Raúl Vargas, o una Mónica
Delta. La realidad no es distinta en los medios escritos, así las líneas
editoriales del Comercio y Correo parecen ser digitadas por "siameses
mentales". Por lo tanto, con la adquisición de EPENSA y con ello de su
diario emblemático Correo por el "Grupo el Comercio", el único cambio
substancial es en el accionariado, una mera operación comercial. Por lo tanto,
el asunto que está en juego no es la libertad de expresión, pues si la libertad
de expresión se refiere a tener un mínimo de pluralidad ideológica, en el Perú,
aquello no exista (por lo menos en los grandes medios) desde hace mucho
tiempo.
De ninguna manera pretendo deslizar la idea de que
no deberíamos rechazar la concentración de los medios de comunicación, por el
contrario, creo que deberíamos oponernos a todo las formas de concentración económica con
la mismo efervescencia. Pero irónicamente, los mismos políticos, intelectuales
y periodistas que se han opuesto ardorosamente a esta operación comercial no
han hecho gala de esa misma pasión en los casos de concentración y surgimiento
de grandes monopolios en casi todos los sectores de la economía (banca,
telecomunicaciones, etc.), en realidad
han sido, y son, en muchos casos ardorosos defensores de la no intervención del
estado.
Finalmente, creo pertinente recordar a Marx y su posición
sobre la libertad de expresión pues su pertinencia resulta fundamental para
entender la libertad de expresión en su real dimensión. El joven Marx[3]
consideraba que la libertad de expresión es "la
forma más general que tienen los individuos de comunicar su existencia
espiritual"[4]
(Marx, 1842), en otro pasaje menciona
que "la esencia de la prensa libre
es la esencia de la libertad, firme de carácter, racional y moral. El carácter
de la prensa censurada es la negación de la esencia de la libertad,(...) un
aborto perfumado”[5].
Como podemos notar, Marx posea una profunda convicción por la libertad de
prensa, una posición casi idealizada de la libertad de expresión. Pero lo que muchos olvidan es que Marx, en el artículo
de 1842 y en otros escritos posteriores, claramente reconoce el carácter ideológico
y de clase que el periodismo adquiere en el periodo capitalista, este
reconocimiento es fundamental pues nos permite confrontar el ideal de una
prensa libre con el mundo material y objetivo, el resultado es evidente: la verdadera
libertad de expresión solo es posible si esta desligada del comercio; en cuanto
la libertad de prensa se transforma en una mercancía, el ideal de libertad se
desvanece. Hablar de libertad de prensa en el capitalismo es un oxímoron!
[*] Si bien existe una diferencia conceptual entre la libertad de expresión y la liberta de prensa, en el presente artículo nos tomaremos la libertad de usar ambos términos de manera intercambiable.
[1] Marx, K., & Engels, F. (1998). "The German
Ideology: including Theses in Feuerbach and the Introduction to the Critique of
Political Economy". Amherst, New York, United States of America: Prometheus
Books.
[2] En:
http://www.larepublica.pe/13-09-2013/gustavo-mohme-seminario-el-comercio-ha-tomado-una-decision-que-afecta-la-libertad-de-prensa
[3] La distinción entre el "Marx
joven" y el "Marx maduro" es fuente constante de debate en los
círculos marxistas. Presumiblemente el joven Marx es mucho más idealista,
humanista, y profundamente Hegeliano.
[4] Karl, Marx (1842), "On the Freedom of Press.
Proceedings of the Sixth Rhine Province Assembly" (http://www.marxists.org/archive/marx/works/1842/free-press/index.htm)
[5] Ibíd.