A raíz de la
experiencia de microcréditos desarrollada por Muhammad Yunus en Bangladesh a
mediados de 1970, las microfinanzas han sido promovidas de manera global como
instrumentos de lucha y superación de la pobreza y el subdesarrollo. A partir
de 1990 se convirtió en la política preferida de los organismos internacionales
(USAID y el Banco Mundial) y los organismos no gubernamentales (ONGs),
movilizando miles de millones de dólares con ese objetivo (Bateman y Chang,
2012)[i]. En el Perú dos instituciones del sistema
financiero, Edyficar y MiBanco, son
producto directo de ese movimiento global, ambas instituciones surgieron de
experiencias ligadas a los organismos no gubernamentales, la cooperación
internacional pública y privada, y los beneficios - económicos y legales -
brindados por el estado peruano. Edyficar es producto de un programa de microcréditos
propiciada por un organismo no gubernamental -CARE Perú- que surge a finales de
la década de los 80. En 1997 se convierta en una entidad financiera regulada
por la Superintendencia de Banca y Seguro (SBS), y en el año 2009 es adquirida
por el Banco de Crédito del Perú (BCP). En el caso de Mibanco, esta surge en 1996 a partir
de la experiencia de Acción Comunitaria del Perú[ii],
un organismo no gubernamental (ONG) que canaliza una iniciativa del gobierno
fujimorista dirigida a promover recursos financieros al sector de la pymes.
Lo que es
interesante notar es que ninguna de estas experiencias fue producto de la
iniciativa privada y los mercados, por el contrario, fue la "iniciativa pública"
la que permitió su desarrollo y maduración. Para el renombrado economista de
Cambridge Ha-Joon Chang y Milford Bateman, el desarrollo de las microfinanzas
ha transitado por dos etapas bastante marcadas: La primera etapa se caracteriza por el "flujo continuo de capital subsidiado" proporcionado por
los organismos internacionales y la cooperación internacional hacia los
organismos no gubernamentales (ONGs), estos últimos son los responsables
directos de la colocación de los microcréditos.
En la segunda etapa el "capital
subsidiado" es reemplazado por un "modelo
de microfinanzas con fines de lucro", así las antiguas entidades de
microcrédito administradas por las ONGs se transforman en entidades financieras
formales reguladas por las condiciones de mercado imperante (Bateman y Chang,
2012).
En realidad, es
muy común los casos en los que el sector público y el "apoyo privado sin
fines de lucro" permite el surgimiento y la consolidación de "iniciativas
privadas de lucro". Lo interesante es notar que en cuanto estas
"iniciativas" se hayan convertido en entidades muy rentables el
sector privado las adquiere. Este es una característica distintiva del sistema
capitalista en sus distintas variantes, así por ejemplo en los periodos de
crisis el sistema capitalista pone al Estado como el actor central: nacionalizaciones,
estatizaciones, incremento de la participación estatal en actividades productivas,
incremento del gasto público con el propósito de inducir la demanda agregada,
etc. Todas estas políticas económicas
(keynesianas) han sido implementadas en diferentes magnitudes en gran
parte de las economías capitalistas. Así por ejemplo, después de la crisis de
1929, las economías capitalistas se movieron en esa dirección, para luego en el
último cuarto del siglo XX volver hacia políticas más conservadoras
(neoliberales), con el mercado como su principal actor. De igual manera, luego
de la última crisis financiera, EEUU se ha movido con ciertos matices hacia
este tipo de políticas, con el estado como el gran actor económico. Lo que es
importante resaltar de este proceso es que durante los periodos de crisis,
cuando los capitalistas experimentan "problemas de realización"[iii],
y el sistema como tal hace frente ante serios problemas de acumulación, el
estado toma las riendas de la economía y permite restablecer la acumulación de
capital, la tasa de ganancia y la plusvalía. En cuanto el proceso de acumulación
se ha restablecido, y la tasa de ganancia y plusvalía adquieren niveles
superiores al periodo pre-crisis, el estado entra en retirada y las unidades económicas
"engordadas" por el estado, con dinero público, son entregadas
nuevamente al sector privado. Las privatizaciones, concesiones, la
"apertura de mercados", "la flexibilización del mercado de
trabajo", etc. son las formas que adquiere este proceso de
"transferencia". Ese
movimiento pendular del capitalismo es fundamental para asegurar su continuidad.
Esa lógica
pendular, con sus respectivas particularidades, parece repetirse en el desarrollo
de las microfinanzas. En la último cuarto del siglo XX en medio de una crisis
global, los sesudos análisis de los organismos internacionales y los
economistas ortodoxos mostraban que el acceso al financiamiento para los
sectores pobres era una gran limitante en el camino de la superación de la
pobreza y el subdesarrollo (De Soto, 1989)[iv].
Así, la falta de colaterales, acceso a
la información ("asimetrías de la información"), excesivos costes de transacción,
informalidad y ausencia de "derechos de propiedad", etc., se esgrimían
como las principales causas del no acceso al financiamiento por parte de los sectores
pobres de la población. En estas
condiciones las "entidades de ayuda humanitaria", los organismos
internacionales y los gobiernos
nacionales centraron sus esfuerzos en "desarrollar mercados financieros
para los pobres". Bancos comunales,
fondos de garantía, créditos solidarias, y muchas otras esquemas fueron diseñados
e implementados con ese propósito. El objetivo central estaba claro,
desarrollar una "cultura financiera" en los sectores más vulnerables
de la población. Los resultados han sido muy alentadores para sus promotores. Así,
el 2005 fue declarado el "año del microcrédito". Yanus recibió el Premio
Nobel de la Paz en el 2006. Según la
CEPAL (2010), la cartera de microcréditos en América Latina creció de 6,000
millones de dólares en 2001 a 27,692 millones de dólares en 2008, siendo Perú,
Bolivia y México los países con mas crecimiento[v].
En el caso Peruano, en el 2001 el microcrédito representaba el 4.2% del total
de créditos del sistema financiero, en el 2010 el microcrédito representaba el 18%
del total de créditos del sistema financiero[vi].
Sin embargo, este "boom" ha significado también un incremento descomunal en la tasa de interés
(el costo del crédito), así por ejemplo la tasa de interés efectiva anual para
Edyficar y MiBanco es de 80.56%, 55.2% respectivamente[vii].
Por otro lado, al parecer el crecimiento del sector microfinanciero ha llegado
a su límite, como lo evidencian las crisis ("microfinance
meltdown") en Marruecos, Nicaragua, Pakistán y más recientemente en
Bosnia, todas ellas caracterizadas por un alto nivel de endeudamiento de los
prestatarios y el consiguiente incumplimiento del crédito ("default"), corridas financieras y la posterior quiebra
de las entidades microfinancieras, la misma que termina con una mayor
concentración del sistema financiero producto de las fusiones y adquisiciones
del periodo de crisis (Bateman y Chang, 2012, p. 16).
Como lo hemos
mencionando líneas arriba, es muy probable que los efectos inmediatos de este proceso
de concentración y centralización del capital financiero sea un incremento en el ya de por si altísimo
costo del crédito (tasa de interés) dirigido a los sectores populares (crédito
de consumo, crédito Pyme, etc.). Lo que en términos prácticos significará grandes
transferencias de recursos financieros de los sectores más vulnerables hacia los
grandes financistas. Lo peligroso de este esquema radica en la alta
probabilidad de "incumplimiento crediticio" debido al alto costo
financiero que recaería sobre los prestatarios, sumado a los perversos
incentivos que otorga el sistema financiero a los ofertantes de crédito, las
mismas que conducen a un relajamiento en las evaluaciones crediticias, a este
escenario hay que incorporarle además el casi seguro enfriamiento de la
economía nacional en el corto plazo debido a la caída en los precios
internacionales de los commodities mineros.
En un escenario como este, las posibilidades de un crisis financiera domestica ("microfinance meltdown", similar
a las de Marruecos, Nicaragua, Pakistán y Bosnia) son muy altas, y los efectos
que tendría principalmente sobre los sectores populares serian desastrosos; al
fin y al cabo, para los grandes financistas siempre estará el estado, con
millonarios rescates financieros, "restructuraciones", y hasta "nacionalizaciones". Una
vez superada la tempestad, la burguesía financiera tomare nuevamente el
control, el estado retornará a su rol "subsidiario", vetado de
cualquier interferencia en los mercados, todo ello hasta la siguiente crisis...
Déjà vu!
[i]
Bateman, Milford y Ha-Joon Chang (2012), "Microfinance and the Illusion of
Development: From Hubris to Nemesis in Thirty Years", World Economic
Review, vol. 1, pp. 13-36.
[ii] Al igual que CARE Perú, Acción
Comunitaria del Perú promovía y captaba fondos de los organismos
internacionales y la cooperación internacional para promover las microfinanzas
y el micro-emprendimiento.
[iii] El "problema de
realización", en la literatura Marxista, hace referencia a la
imposibilidad de convertir las mercancías en dinero, o lo que es lo mismo la
imposibilidad de valorizar el capital.
[iv] De Soto, Hernando (1989), "The Other Path: The Invisible Revolution in the Third World". London: I B Taurus.
[iv] De Soto, Hernando (1989), "The Other Path: The Invisible Revolution in the Third World". London: I B Taurus.
[v] Pineda, Ramon y Pablo Carvallo
(2010), " El futuro de las microfinanzas en América Latina: algunos elementos
para el debate a la luz de las
transformaciones experimentadas", Serie Financiamiento del Desarrollo No
205. Santiago: CEPAL.
[vi] León Castillo, Janina y Guillermo
Jopen Sánchez (2011), "La Heterogeneidad del Microcrédito en el Sector
Financiero Regulado Peruano", en León Castillo, Janina y Javier M. Iguíñiz
Echeverría (editores), "Desigualdad distributiva en el Perú:
dimensiones". Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica
del Perú.
[vii] Tarazona Jiménez, John (2014),
" Microfinanzas y las Pymes: lo que debemos saber". En http://johntarazona.blogspot.com/2014/02/microfinanzas-y-las-pymes-lo-que.html.
[viii] Equilibrium es una clasificadora de
riesgo afiliada a la mundialmente conocida Moody’s Investors Service Inc.
[ix] Equilibrium Clasificadora de Riesgo
S.A (2012), "Análisis del Sistema Bancario Peruano", Julio 2012, pp.
6. Lima, Perú. En http://www.equilibrium.com.pe/bcosperumar12.pdf. Énfasis del autor del presente articulo.
[x] El índice Herfindahl-Hirschman mide
el nivel de concentración económica en una determinada industria. La
metodología es muy simple y lo que hace es calcular la suma de las
participaciones de mercado (%) de las n firmas (usualmente hasta las 50 firmas
mas grandes) al cuadrado: H = Sni=1 Pm2i, donde Pm2i es la participación de mercado de la firma i, y n es el número de firmas. Si
el índice se ubica entre 1.5 y 2.5 eso indica cierto nivel de concentración
("concentración moderada"), y niveles por encima de los 2.5 puntos
muestran "alta concentración".
[xi] Banco Central de Reserva del Perú (2013),
"Reporte de Estabilidad Financiera", Mayo 2013, pp. 11. Lima, Perú.
En http://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Reporte-Estabilidad-Financiera/ref-mayo-2013.pdf. Énfasis del autor del presente articulo.
[xii] Asociación de Bancos del Perú (2012),
"Concentración y Competencia en el Sistema Financiero Peruano",
Agosto 2012, pp. 5. Lima, Perú. Énfasis del autor del presente articulo. En http://www.asbanc.pe/ContenidoFileServer/ASBANC%20SEMANAL%20N%C2%BA46_20121016030800617.pdf